lunes, 21 de noviembre de 2011

Alzheimer... un devorador de memoria

El olvido forma parte del proceso de envejecimiento. La mayor parte de las personas, alguna vez en su vida han olvidado nombres, citas, lugares, que han comido ayer...  pero el Alzheimer es algo mucho más grave. El enfermo se pierde en lugares conocidos, olvida nombres de familiares cercanos, se olvida de cómo leer...  éstos son algunos de los síntomas más comunes de un drama que cada vez viven más ancianos: el mal del Alzheimer.

¿Pero... qué es el Alzheimer? El Alzheimer es una enfermedad progresiva que ataca el cerebro y genera como consecuencias limitaciones de la memoria, el razonamiento y el comportamiento. Este mal afecta a aproximadamente 22 millones de personas en todo el mundo, siendo la más común de las enfermedades causantes de demencia.
Más de 100.000 personas mueren anualmente a causa de la enfermedad de Alzheimer, lo cual la convierte en la cuarta de las principales causas de mortalidad entre los adultos, después de cardíacas, el cáncer y apoplejía.
La mayoría de las víctimas son mayores de 65 años de edad; pero sin embargo, la enfermedad de Alzheimer puede atacar a los 40 o a los 50.


Entre los síntomas de la enferemedad de Alzheimer se incluyen la perdida gradual de la memoria, disminución de la capacidad para desempeñar tareas de rutina, incapacidad para discernir, desorientación, cambios en la personalidad, dificultades del aprendizaje y pérdida de las destrezas verbales. La velocidad con que se producen estos cambios varía de una persona a otra. La enfermedad eventualmente convierte a sus seres totalmente incapaces de cuidar de sí mismos.


Tratamiento: A pesar de que hasta el presente no hay una cura disponible para la enfermedad de Alzheimer, una adecuada planificación médica y social pueden aliviar la carga para el paciente y su familia. Las medicinas apropiadas pueden disminuir la agitación, la ansiedad y el comportamiento impredecible, así como mejorar la regularidad del sueño y tratar la depresión. 
El ejercicio físico y las actividades sociales son importantes como también lo son la adecuada nutrición y el mantenimiento general de la salud. 
Este mal afecta tanto a la persona que lo padece como a sus familiares, que son los que realmente llevan la carga y el sufrimiento al ver esos cambios en un ser tan querido. Por eso, os dejo enlaces de asociaciones que trabajan con personas y familias que conviven con esta enfermedad.



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